martes, 16 de octubre de 2012

México 2012: Conflicto social como catalizador de transformaciones en el sistema político



México 2012: Conflicto social como catalizador de transformaciones en el sistema político

Felipe Enero Segovia 
Estudiante Lic. en Estudios Internacionales
Universidad de Santiago de Chile 
felipe.enero@gmail.com

Trabajo preparado para su presentación en el X Congreso Chileno de Ciencia Política, organizado por la Asociación Chilena de Ciencia Política (ACCP). Santiago, 17 al 19 de octubre de 2012." 
Área del trabajo: La dimensión política de las políticas públicas: Actores y casos de interacciónpolítica en la construcción de las políticas públicas en Chile; Conflictividad social y diseñosinstitucionales en América Latina.

Resumen

Los acuerdos transicionales concertados entre las élites priistas y panistas a mediados de los 80 y lafirma del NAFTA en el año 1994 inauguran un complejo proceso de apertura política yliberalización económica en el ya desgastado Estado corporativista Mexicano. Pese a lasexpectativas de las élites y la ciudadanía de conciliar democracia y progreso económico, lasreformas dieron como resultado una progresiva precarización del empleo, un aumento explosivo dela criminalidad, y una democracia tutelada meramente procedimental. Estos efectos negativosadquieren un carácter crítico durante el sexenio del Presidente Felipe Calderón debido a unaescalada del conflicto social bajo las consignas de profundización democrática, seguridad yDerechos Humanos, empleo y trabajo digno, y fortalecimiento del sistema educativo y sanitario. Enel marco de las elecciones generales 2012, el sistema político se ha visto en la necesidad de realizarajustes que eviten la aparición de resabios populistas y el desborde de lo social.Palabras claves: Elecciones generales México 2012, Conflicto Social, Sistema Político, Populismo,Felipe Calderón.

jueves, 9 de agosto de 2012

La coyuntura crítica del 8 de agosto: Espada de doble filo para el gobierno y el movimiento social



Por Felipe Enero Segovia
Estudiante de Lic. En Estudios Internacionales
Grupo de Estudios Políticos 
Centro de Estudios Enzo Faletto
Universidad de Santiago de Chile

"El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos"
Antonio Gramsci

El 8 de agosto se ha constituido en una nueva coyuntura crítica de la historia reciente de Chile  debido a los efectos políticos desencadenados por la movilización convocada  por los estudiantes secundarios. El gobierno se ha alzado como el triunfador parcial de la jornada, pero a la vez ha abierto una ventana de oportunidades a los actores sociales y la heterogénea oposición para adoptar forzadamente necesarias definiciones políticas. Los siguientes días y lo que resta de año  serán trascendentales para superar la derrota coyuntural, definir los próximos torneos electorales, o en su defecto, caer en la estrategia neopopulista conservadora que gradualmente adquiere más adeptos.

Los hechos que anteceden a esta coyuntura se enmarcan en un contexto de compleja crisis de legitimidad del sistema político en su conjunto; una intransigencia gubernamental para realizar concesiones mínimas (como hacer cumplir la ley respecto al lucro) que satisfagan los anhelos de los estudiantes y la ciudadanía en materia educacional junto con una manifiesta política de criminalización de la protesta social; y un claro desgaste del movimiento estudiantil y diversas organizaciones sociales debido a los costes acarreados por las arduas formas en que se dio la movilización del año 2011,  los agudos antagonismos por la conducción estratégica del movimiento social, y la tradicional desescalada conflictual que antecede a los procesos electorales en nuestro país.

En este álgido miércoles 8 de agosto se desarrolló una tensa agenda con tres hitos estrechamente interrelacionados: la movilización convocada principalmente por la ACES, la discusión sobre la Ley “Hinzpeter”, y la aprobación de la “Reforma” Tributaria. El gobierno con bastante claridad desde el punto de vista de sus intereses de clase ha definido hace bastante tiempo una política de criminalización de la protesta social para así moderar a la opinión pública/electorado y deslegitimar al movimiento estudiantil como actor de veto y potencial decidor de las contiendas electorales. Esta política se ha hecho patente el 8 de agosto gracias a la convocatoria hecha por el eslabón más débil del movimiento estudiantil, la ACES (organización de estudiantes secundarios bajo la conducción de una heterogénea red de liderazgos y tribus de la izquierda radical) y la nula respuesta que dieron los efectivos policiales a las inusitadas  acciones de violencia. Incluso ya circulan pruebas en las redes sociales de supuestos montajes por parte de la fuerza policial.

Tras la primera fase de la jornada, el gobierno logró convencer al centrista PRI y a sectores conservadores de la concertación para constituir una mayoría parlamentaria parcial en virtud de aprobar en primera instancia la nacional e internacionalmente cuestionada “Ley Hinzpeter”, y la “reforma” tributaria, hechos que pese a su relevancia para el desarrollo democrático, social y económico del país han pasado prácticamente desapercibidos por el oligopolio comunicacional y la opinión pública.

Por un lado, mediante la legitimación del uso desproporcionado de la fuerza por parte de carabineros, la aplicación de severas penas a los detenidos en disturbios, y la transformación del debate ciudadano (y sobre todo estudiantil) desde la esfera educacional a la esfera de la “resistencia” que infundirá la “Ley Hinzpeter” el gobierno espera favorecerse de una considerable reducción en la masividad de las protestas ciudadanas y por consiguiente, de una progresiva moderación del electorado y la oposición. Por otro lado, mediante la “reforma” tributaria el gobierno podrá entregar más subsidios a sectores estudiantiles generalmente despolitizados como aquellos que estudian en establecimientos privados, esperando así aumentar su alicaída aprobación en los sectores populares.

Este complejo escenario trae consigo serios desafíos para el movimiento social que hoy levanta las consignas de un Chile más justo y democrático. Los desafíos a emprender se pueden resumir en tres ejes:

1. Recuperar transversalidad: Para ello resulta de vital importancia el desplazamiento de los liderazgos corporativistas y desgastados que conducen la CUT, así como de las tribus políticas gremialistas, maximalistas y sectarias que conducen buena parte de las actuales Federaciones Estudiantiles. En cuanto al movimiento poblacional, la ligazón con este sector depende del re-establecimiento de relaciones con las bases de los partidos tradicionales de la centro-izquierda. 

2. Recuperar aprobación ciudadana: El movimiento social debe definir cuanto antes una estrategia política sólida, realista y notoriamente pacífica que re-encante a las amplias mayorías. La realización del Congreso CONFECH y la Cumbre Social como hitos históricos de gran masividad y unidad resultan fundamentales.

3. Establecer estrategia electoral: El movimiento social deberá adoptar una postura clara respecto a las elecciones 2012 y 2013. Un contragolpe contundente sería convocar a votar a los cerca de 5 millones de nuevos inscritos en contra del conglomerado oficialista. En cuanto a las presidenciales y parlamentarias 2013, tal como ha ocurrido en otros países latinoamericanos, la génesis de una plataforma política-social unitaria, aunque tenga mero carácter instrumental y cortoplacista en virtud de impulsar un proceso constituyente en Chile hoy adquiere una preponderancia decisiva para doblegar a las estrategias neopopulitas tecnocráticas y conservadoras que cada día toman más fuerza (véase Parisi, Velasco, y Golborne).


viernes, 13 de julio de 2012

La huelga de Konecta y las negociaciones colectivas en Chile


Por Katia Molina. Socióloga Encargada Ara Laboral de ICAL


Para muchas empresas en Chile negociar con los trabajadores suele no ser necesario, la ley otorga recursos para evitarlo. Eso es lo que sucede con los sindicatos del CallCenter Konecta, que la semana pasada tuvieron que hacer efectiva la huelga para presionar a la empresa y hacer que se siente a negociar.

Las negociaciones colectivas y las huelgas en Chile, a pesar de ser reconocidas por el Código del Trabajo, tienen una aplicación débil, porque “predomina en Chile una doctrina empresarial de los derechos laborales, que concibe los intereses de la empresa como los únicos realmente auténticos y legítimos, que alimenta una cultura corporativa basada en la adhesión y la fidelidad de los trabajadores a la empresa”  (López, 52:2009)

La negociación colectiva debería comportarse como un mecanismo  distributivo de la riqueza,  pero la negociación de Konecta, como el 80% de los casos, sólo negocia el reajuste del IPC, con el fin de mantener el poder adquisitivo que se pierde año a año. Se pacta entonces,  sin que signifique un  aumento remuneracional, ni un sueldo digno.

Durante los últimos 10 años, el reajuste real inicial por negociación colectiva no supera el 1%. En igual periodo las empresas han generado niveles records en excedentes de explotación, ganancias históricas no distribuidas que han ocasionado un punto de inflexión en la curva que mide la distribución funcional del ingreso. (Durán, 37: 2009)

Hay que entender entonces la irrupción de los dirigentes de Konecta en el espacio urbano, deteniendo  el flujo de transporte,  como el momento de visibilización de un problema que aqueja a todas y a todos los que viven de un trabajo, en un contexto mayor, para comprender la sociedad desigual en que vivimos, donde la redistribución de la riqueza no se hace ni con la negociación colectiva, ni con el salario mínimo.

En el parlamento se discute el salario mínimo, para todos aquellos trabajadores que no utilizan la negociación colectiva, se discuten 7.000 pesos, pero no se discuten los nudos centrales de las relaciones laborales en Chile, que permiten que existan trabajadores con empleo desprotegido, precarios, pobres, con salarios inciertos.

De esta forma, lo que sucede con los trabajadores y trabajadoras es un problema  de toda la sociedad chilena, pues es ella la que mantiene un marco  jurídico que atenta con el derecho al trabajo.

Declaración Final del XVIII Encuentro del Foro de Sao Paulo realizado en Caracas


Por Prensa Latina
http://www.prensa-latina.cu/

El XVIII Encuentro del Foro de Sao Paulo concluyó convocando a los pueblos a luchar contra el neoliberalismo y las guerras, a construir un mundo de paz, democracia y justicia social, señala la declaración final de ese evento.

  Leída hoy durante la ceremonia de clausura por el secretario ejecutivo del Foro, Valter Pomar, dirigente del Partido del Trabajo (PT) de Brasil, el documento afirma que "otro mundo es posible y nosotros y nosotras lo estamos construyendo: Un mundo socialista".

"Los desafíos tácticos y estratégicos del Foro de Sao Paulo son enormes", indica y agrega que para enfrentarlos con éxito, contamos con la fuerza expresada en la asistencia a este XVIII encuentro, en el que participaron 800 delegados provenientes de 100 partidos y organizaciones de 50 países de los cinco continentes.

En otra parte del texto, la Declaración de Caracas señala que la crisis económica está muy lejos de ser superada y explica que en Europa y Estados Unidos, el neoliberalismo sigue siendo fundamento ideológico de la economía, con sus políticas de austeridad permanente y prioridad para el capital financiero.

Al crecimiento de las fuerzas democráticas, populares, progresistas y de izquierda en América Latina y Caribe, la derecha y el imperialismo responden de diversas formas, entre otras con la agresión sistemática del gobierno de Estados Unidos, la manipulación y criminalización de las demandas sociales para generar enfrentamientos violentos y una contraofensiva golpista, afirma.

En ese sentido, denuncia que la actitud de los medios de comunicación de la derecha es un tema recurrente de la agenda política regional.

Señala al respecto que "grandes corporaciones desarrollan planes desestabilizantes y se comportan como factores de poder, capaces de colocarse por encima de los poderes públicos que emanan del sufragio universal".

Es éste, quizás, uno de los retos más grandes que tienen por delante los gobiernos de la izquierda: democratizar la comunicación, señala la Declaración.

En el documento final del evento, se destaca el papel integrador de mecanismos regionales como la Alternativa Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Unión de naciones Suramericanas (Unasur), entre otros.

Asimismo, resalta que con la reunión constitutiva de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), efectuada en Caracas, en diciembre de 2011, se marca un punto de inflexión en el proceso integrador.

Ese acuerdo "marca el inicio de un programa de trabajo que busca los puntos de encuentro, que pone de relieve la necesidad de la unidad, dado que todos reconocen que los grandes problemas comunes solo tienen salida con la integración", subraya la Declaración.

sábado, 7 de julio de 2012

Los 10 'talones de Aquiles' del capitalismo en EE.UU



RT en Español http://actualidad.rt.com

El capitalismo de EE.UU. es muy vulnerable, segun el columnista de Market Watch Paul Farrell, que ha confeccionado una lista con las 10 burbujas que están a punto de explotar y acabar con el capitalismo como tal. Los primeros signos de desequilibrio fueron señalados hace cinco años por el inversor Jeremy Grantham, presidente de GMO, que dijo que la situación se asemejaba a la contemplacion de "un tren que llega al final de su vía a toda máquina". Desde entonces, el tren  se mueve hacia su fin a gran velocidad, sostiene el empresario. El mito del crecimiento perpetuo, la argumentacion pseudo-científica del capitalismo estadounidense como un sistema centrado en el hiperconsumo, ahora está más cerca que nunca de quedar desacreditado. Y el primer candidato para colapsar es EE.UU. 

1. La burbuja en el ámbito de los seguros sanitarios y el sistema de salud pública figura como la primera fuerza destructiva de EE.UU. Los costos de salud en el país constituyen el 15% del PIB y son una enorme carga para la economía. Sin embargo, más de 3.000 miembros de grupos de presión pugnan para incrementar estos costos.

2. La burbuja del gobierno, que ha  aislado a Washington del resto de EE.UU. Debido a la enorme deuda nacional, la influencia de los funcionarios estadounidenses sobre la vida del país ha aumentado excesivamente. Ellos lo saben y viven aislados en un Washington DC relativamente pequeño donde cada funcionario electo tiene cerca a 20 miembros de un grupo de presión.

3. La burbuja de salarios y remuneraciones en Wall Street. Mientras que un estadounidense medio sufre la crisis, los directores ejecutivos de los bancos están viviendo muy bien. Cuando las acciones bancarias caían, los sueldos de los directores aumentaron en un 20%.

4. La burbuja de la desigualdad social. La desigualdad social en Estados Unidos ha alcanzado los niveles de la Gran Depresión en 1929. En un nuevo libro dedicado a este problema, el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, declara que el sueño americano es un mito: desde  2008 el 1% de los estadounidenses más ricos obtienen alrededor del 93% de todos los ingresos en el país.

5. La burbuja de la deuda. Los licenciados universitarios, atosigados por la deuda, se ven obligados a servir café y a preparar hamburguesas para costear su educación. Sin seguro de salud ni programas de pensiones, muchos jóvenes se quedan bloqueados en ese trabajo durante varios años.

6. La burbuja del desempleo global. Debido a que la juventud sigue sin empleo, comienza ya a pensar en clave de revolución. Si el gobierno sigue haciendo la vista gorda ante este problema, la 'Primavera árabe' y 'Ocupa Wall Street' parecerán insignificantes al lado del nuevo evantamiento.

7. La burbuja del petróleo. Debido a la caída del precio mundial del petróleo los analistas del sector usan expresiones como “devastación” y “tensión severa” para describir lo que sucedería en el futuro, es decir, una “nueva ronda de revoluciones al estilo de 'Primavera árabe', o lo que es lo mismo: un “escenario de pesadilla” para las potencias petroleras.

8. La burbuja de los riesgos financieros globales. Después de la crisis de 2008 la economía de EE.UU. se recupera a un ritmo insuficiente. Las condiciones externas bastante complejas representan un peligro adicional para una economía ya débil. 


9. La burbuja de crecimiento lento. Muchos analistas financieros en  EE.UU. están preparando a los clientes para una era de crecimiento lento. La nueva realidad económica está marcada por la crisis de la zona euro, el "precipicio fiscal" en Estados Unidos después de las elecciones y el riesgo de recesiones mundiales en los mercados emergentes. 


10. La burbuja del capitalismo. EE.UU., que  solía ser percibido como el líder del mundo moderno, está sumido en sus propios problemas. Y la culpa la tiene el capitalismo extremo privado, según Grantham, su "ética y conciencia" y "su incapacidad absoluta para procesar la finitud de los recursos y la imposibilidad matemática de mantener un rápido crecimiento en la producción física".